
La estrategia de recompensa es un método muy utilizado para fomentar un buen comportamiento y cumplir metas. De hecho, se ha comprobado que es una estrategia mucho más eficaz que un castigo.
Recompensar una acción o un comportamiento suena como una idea lógica para formar hábitos. El problema viene cuando las recompensas no son usadas de la forma correcta. Porque es entonces, cuando se sabotean todos tus intentos por lograr tener nuevos hábitos.
Por eso, es importante que aprendas a elegir tus recompensas de manera cuidadosa. Y en este artículo te explico cómo tienes que elegir la recompensa más efectiva para ti.
“Quien ama esperando una recompensa está perdiendo el tiempo”. Paulo Coelho
¿Recuerdas algún momento de tu infancia?
Seguramente en alguno de esos recuerdos aparece la palabra premio. Tal vez te recuerdas a ti mismo, con un delicioso helado de 3 bolas chorreando por el barquillo y la boca manchada, o tal vez piensas en la emoción de abrir un juguete nuevo.
Suena bastante lógico que los niños sean guiados por las recompensas, pero te sorprenderá saber que esto ocurre en todas las edades y en donde menos te lo esperas.
Algunos casos típicos en donde podemos encontrar esta estrategia son estos: Ganar una medalla de oro por ser el más veloz en una competencia, recibir un diploma por terminar la carrera, un bono en efectivo por tu buen desempeño laboral, etc.
Detrás de todas estas metas cumplidas, se encuentra un proceso en donde el ingrediente principal es el esfuerzo. El punto es que logramos una meta, simplemente porque sabemos que existe una recompensa del otro lado de ese esfuerzo.

Así es como hemos funcionado día a día, incluso sin darnos cuenta.
¿No me crees?
Las recompensas llegan a ser tan efectivas, que incluso funcionan de forma inconsciente.
Imagina la siguiente escena. Tienes un antojo incontrolable por una barra de chocolate de esas que también tienen caramelo por dentro. Tu cerebro esta inconscientemente buscando la recompensa, que es en cierto modo el momento de saborear el chocolate en tu boca. Pero, desde el momento en el que piensas en eso (mucho antes de saborear el chocolate) tu cerebro ya obtuvo su recompensa.
La dopamina (entre otras sustancias que provocan la sensación de placer en tu cerebro) se libera con el simple estímulo de contar con una recompensa en el futuro. Es decir, mucho antes de obtener la recompensa en sí. 1
Tu cerebro es recompensado por adelantado con el simple estímulo y no por el chocolate per se. Y esto pasa con cualquier tipo de recompensas, como: tus próximas vacaciones en la playa, una fiesta importante o incluso el simple hecho de imaginarte ganando la lotería.
Por este hecho, las recompensas bien seleccionadas son una excelente estrategia para la formación de hábitos a corto y a largo plazo.
Tener una recompensa nos garantiza que todo esfuerzo que hagamos será gratificado y nos impulsa a continuar
El problema es que tal vez sin darte cuenta estas cometiendo muchos errores al seleccionar tu estrategia. Lo que hace que esos hábitos nuevos (hacer ejercicio, comer verduras, leer más, etc.) no permanezcan durante mucho tiempo.
¿Por qué? Sigue leyendo…
Antes de explicarte los 3 errores, quiero explicarte un ejemplo real acerca del poder de las recompensas en nuestra vida cotidiana.
En Nueva York los taxistas tienen una meta diaria que lograr sobre el número de pasajeros . Su recompensa se traduce en un ingreso de efectivo congruente al esfuerzo. Por supuesto esta meta es más fácil de lograr algunos días en comparación con otros.
En un día lluvioso, los taxis nunca permaneces vacíos mucho tiempo. Tienen un flujo de pasajeros constante, lo que facilita alcanzar su meta diaria en poco tiempo. En cambio en un día soleado pueden pasar mucho más tiempo en conseguir a un cliente, lo que dificulta la llegada a su meta. 2
La lógica económica nos dice que un taxi debería de trabajar más horas en un día lluvioso para compensar los días en los que no puede llegar a la meta los otros días.
Pero, curiosamente los taxistas trabajan menos en un día lluvioso que en un día soleado. ¿Por qué?
Porque la estrategia de la recompensa tiene mucho poder. Cuando los conductores, lograron su meta y tienen la recompensa que estaban esperando, está listo. Ellos van a casa y se relajan.
Este es solo un ejemplo de como las recompensas dictan nuestra forma de actuar y nuestras decisiones. Por eso, es muy importante que tu recompensa sea la adecuada para lograr formar y cambiar hábitos.
1.-Tu recompensa no debe marcar un punto límite

Cuando te marcas recompensas detrás de metas con un punto límite y no son escalables con el tiempo, estas cometiendo un error.
Como ocurre con los taxistas, una meta marca un punto de parada. Una vez que nos detenemos, hay que empezar de nuevo y empezar de nuevo es más duro que arrancar.
Y esto interfiere en la formación del hábito. Porque una vez que se ha cumplido el objetivo, y sentimos la recompensa, el comportamiento tiende a terminar. Por ejemplo:
Cuando se cumpla este plazo es probable que dejes de tener el hábito y no continúes sobre el tiempo.
2.- Las recompensas no deben ser tu única motivación

Una recompensa ofrece una motivación extrínseca, es decir fuera de nosotros mismos. Por lo que nuestra motivación interna se va perdiendo.Me explico mejor:
Cuando las recompensas se convierten en tu única motivación, se vuelven trampas peligrosas para la formación de hábitos. Simplemente porque no te motiva más lo que estarás obteniendo a cambio, que la actividad por sí misma.
Por ejemplo:
En cambio, cuando logras tener una motivación interna, le das continuidad al hábito. Tus recompensas solo deben de ser como un apoyo, en esos momentos en los que nuestra fuerza de voluntad esta débil.
3.- Las recompensas no debe sabotear tus resultados

Una recompensa efectiva tiene que estar alineada con los resultados que esperas lograr. Debe servirte como un apoyo adicional para conseguir el resultado que tú estas esperado.
Por ejemplo: Si estás haciendo deporte para logar tu peso ideal no te recompensarías con un pastel de chocolate después de cada entrenamiento ¿cierto?
Una recompensa efectiva es aquella que te lleva más profundamente en ese hábito y te ayuda a mantenerlo en el tiempo.
Una recompensa efectiva para tener un nuevo hábito tiene estas características:
Por ejemplo:
SI te fijas estas recompensas te motivan a continuar y a formar hábitos.
Me gusto mucho, una política inteligente que tenía una empresa para hacer que sus empleados formaran el hábito de hacer ejercicio:
Cualquier empleado que asista al gimnasio de la compañía al menos 75 veces en un año, será recompensado con una membresía gratis para el siguiente año.
La recompensa para tener el hábito de hacer ejercicio era simplemente más ejercicio.
Así que ya lo sabes, elige una estrategia efectiva que te ayude a continuar con el hábito que estas adquiriendo.

Affective neuroscience of pleasure: reward in humans and animals, Psychopharmacology (Berl). 2008 Aug; 199(3): 457–480 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3004012/
Labor Supply of New York City Cabdrivers: One Day at a Time. The Quarterly Journal of Economics (1997) 112 (2): 407-441http://qje.oxfordjournals.org/content/112/2/407.short
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Nutricionista y emprendedora, llevo más de una década enseñando cómo mejorar hábitos, alimentación y estilo de vida con estrategias prácticas y basadas en evidencia.
