
Todos sin excepción tomamos miles de decisiones diarias (incluso sin darnos cuenta). Algunas de menos o mayor importancia, pero el punto es que todas suman o restan algo en nuestra rutina.
Estas decisiones le dan forma a nuestro día y no solo eso, definen el rumbo de nuestro futuro próximo. Por eso es sumamente importante que aprendamos algunas formas de decidir mejor (incluso sin fuerza de voluntad) para avanzar en pro de nuestro bienestar.
En este interesante artículo quiero enseñarte 5 formas de tomar mejores decisiones sin depender de tu fuerza de voluntad. Empieza con la simple decisión de seguir leyendo y mejora tu rutina de forma saludable.
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“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, la fuerza de voluntad” -Albert Einstein
No cabe duda de que Albert Einstein tenía una inteligencia notable, pero estoy casi segura de que él también se topó alguna vez con la falta de fuerza de voluntad.
Incluso Hércules con su fuerza sobre humana seguramente experimentó momentos en los que su voluntad no era suficiente.
A todos nos ha pasado…
Tenemos grandes metas que cumplir, expectativas que alcanzar y sueños que lograr, pero, nuestra débil fuerza de voluntad se empeña en conducirnos en la dirección incorrecta.
Estamos viendo fotos de gatitos en Instagram en lugar de profundizar en nuestro próximo gran proyecto de trabajo. Vemos Netflix en lugar de salir a correr. Ordenamos comida rápida a domicilio en vez de preparar la ensalada que nos prometimos.
¿Por qué? ¡Porque lograr algo es desafiante, incómodo y agotador!
Por eso, cuando nos desviamos de nuestro objetivo culpamos a nuestra débil fuerza de voluntad ¿cierto?
Porque seamos honestos, si tuviéramos un poquitín más de fuerza de voluntad, la cosa sería diferente, podríamos llevar a cabo todos nuestro planes y tener la vida que queremos.
A fin de cuentas, cumplir tus metas, alcanzar tus expectativas o hacer realidad tus sueños, es el resultado de una cadena de decisiones, una serie de pasos en la dirección correcta.
Y aquí quiero empujarte rumbo a tus metas, sigue leyendo.

Para la mayoría de nosotros cuando pensamos en la fuerza de voluntad, lo primero que nos viene a la mente, son esos momentos cruciales en los que somos incapaces de decirnos que “no” y actuamos por impulso…
¿Cómo podemos rechazar ese pastel de chocolate, el tercer par de zapatos, la serie en la noche o esa cerveza después del trabajo?
El problema es si tan solo dependemos de nuestra fuerza de voluntad impulsarnos a lograr nuestras metas, lo más probable es que no siempre tengamos la cantidad de voluntad necesaria para tomar acción.
Así que quizás no solo se trata de fortalecer nuestra fuerza de voluntad, sino de encontrar una forma de optimizar nuestras decisiones sin depender de esta.
¿Cómo? Bueno, déjame darte un ejemplo:
Independientemente de lo que pienses de su política, hay que admitir que Barack Obama tiene una agenda muy exigente. Un día típico del ex-presidente podría incluir miles de decisiones importantes que atender.
El autor Michael Lewis exploró durante 6 meses algunos de los detalles en la vida cotidiana de Obama 1.
Había una pregunta en particular que Lewis le hizo a Obama y que me llamo mucho la atención:
- "Supongamos que en treinta minutos dejarás de ser presidente. Voy a tomar tu lugar. ¿Cómo me prepararías para ser presidente? "
El presidente respondió primero promocionando la necesidad de hacer ejercicio diario (un hábito que suscribo totalmente), pero, lo que dijo a continuación fue aún más interesante:
-"Vas a ver que me pongo sólo trajes grises o azules. Estoy tratando de recortar decisiones y crear buenos hábitos. Porque tengo demasiadas decisiones que tomar".
Creo que la respuesta fue sumamente acertada: recortar decisiones y automatizar todas las decisiones que se puedan.
Obama aprendió una forma de optimizar sus decisiones para no depender de su fuerza de voluntad.

Si lo piensas, es una forma poderosa para conducir nuestra acciones en la dirección hacia nuestros propósitos.
Es una estrategia para tomar mejores decisiones sin hacer uso de nuestra fuerza de voluntad y además, de ser menos impulsivos.
Pero, antes de entrar en detalle, tenemos que empezar por lo primero ¿qué es la fuerza de voluntad?
En el diccionario, la definición aparece como: "la facultad de decidir y ordenar la propia conducta".
Y aunque se han utilizado diferentes sinónimos como por ejemplo: voluntad, determinación, autocontrol, autorregulación, etc. todas estás palabras se refieren a una cosa: nuestra capacidad para dominar nuestros impulsos y tomar una decisión consciente.
La fuerza de voluntad es la capacidad de tomar acciones para alcanzar objetivos a largo plazo y resistir los deseos a corto plazo.

La lucha entre tomar una decisión correcta que te ayude a lograr tus objetivos a largo plazo o dejarse seducir por una decisión placentera en el momento, es el resultado de una dinámica entre dos partes importantes de tu cerebro:
La corteza prefrontal y el cerebro límbico (o primitivo).
La corteza prefrontal quiere lograr metas y planea a futuro, mientras que el cerebro primitivo busca satisfacer sus impulsos en el momento 2 3 4
Tu capacidad para dirigir tus acciones en la dirección correcta, es la corteza prefrontal trabajando en todo su esplendor, es tu fuerza de voluntad 5 6 7

Según la APA (Asociación Americana de Psicología), la mayoría de los investigadores de psicología resumen a la fuerza de voluntad como:
Este último punto ha sido estudiado desde 1990 por el investigador Roy Baumeister. Él y sus colegas llevaron a cabo varios experimentos.
En uno de los experimentos, los participantes fueron obligados a comer un par de rábanos en lugar de los unas ricas galletas de chocolate (las cuales estaban en la misma mesa). Posteriormente se les pidió que resolvieran un rompecabezas.
Los sujetos que no comieron la galleta, fueron más rápidos en renunciar a esta tarea (en comparación con los que sí se comieron la galleta).
La razón: estos habían agotado sus recursos mentales. Su fuerza de voluntad estaba debilitada tratando de resistir el impulso y, eran incapaces de terminar ese rompecabezas con éxito.
Los resultados muestran que todas nuestras acciones mentales consumen la misma "fuente de energía”, disminuyendo gradualmente nuestra capacidad de tomar decisiones inteligentes 8.
Llegaron a la conclusión de que conforme pasa el día, estamos menos disponibles para tomar buenas decisiones.

Tu cerebro busca atajos para aliviar la tensión mental, por ejemplo: decidiendo impulsivamente (sin importar las consecuencias) o esquivando una decisión (procrastinando una acción importante).
Según la teoría de Roy Baumesiter, las decisiones cotidianas como: ¿qué alimentos para comer?, ¿qué ropa usar? o ¿cómo peinarme hoy?, también desgastan nuestra energía mental hasta que somos incapaces de tomar una decisión consciente en pro de nuestra metas más importantes.
Todo lo anterior quiere decir que tus decisiones consumen un recurso valioso: tu energía mental. 1.
Por ejemplo: después de una junta importante en el trabajo, tu elección de alimentos para el almuerzo puede ser mala, simplemente porque tu energía mental está agotada.
Tengo un ejemplo real sobre el agotamiento mental que es realmente impactante 9:
Tres hombres prisioneros que habían cumplido dos tercios de su condena, se presentaron ante un juzgado para exigir su libertad condicional. La junta de libertad condicional concedido la libertad a uno solo de ellos, adivina cuál:
Había un patrón a las decisiones de la junta de libertad condicional, pero NO estaba relacionado con orígenes étnicos, crímenes o declaraciones de los hombres.
Los investigadores analizaron más de 1.100 decisiones de los jueces durante 1 año. Descubrieron que estas decisiones sobre libertad condicional, fluctúan ampliamente a lo largo del día.
El 70% de los presos que aparecieron temprano en la mañana recibieron la libertad condicional, mientras que solo el 10% de los presos que aparecieron al final del día la recibieron.
Una sola explicación al respecto: los jueces habían agotado su energía mental, lo que influye en la toma de decisiones.
Y aunque todo se escucha muy lógico, tienes que saber esto...
Recientemente se ha vuelto a estudiar la teoría y, nuevas investigaciones no han encontrado evidencia del agotamiento de la “energía mental” o simplemente son incapaces de medirla de forma científica y objetiva 10 11 12 13
Pero a pesar de que solo es una teoría, el simple hecho de pensar que tu fuerza de voluntad es un recurso limitado, te motiva a darle prioridad a aquellas decisiones correctas que te impulsan a lograr lo que te propones.

Tomar una decisión incorrecta, agota tu energía mental que pudiera ser usada para tomar la decisión adecuada
En otras palabras: pensar que cada decisión consume tu fuerza de voluntad es una buena estrategia por sí misma para aprender a recortar decisiones y automatizar todas las que se puedan en forma de hábitos.
De esta forma no dependes de tu “fuerza de voluntad” y tampoco será la culpable de renunciar o fallar a tus metas.
¿Suena interesante?...
Tenemos que aprender a fortalecer nuestra corteza prefrontal para que logre dominar nuestra decisiones y resistirse a los impulsos de nuestro cerebro primitivo.
Para eso, tengo para ti un resumen de 5 formas de aprender a tomar mejores decisiones sin depender de tu fuerza de voluntad.
De esta forma, le estarás dando prioridad a aquella decisiones que te lleven a lograr tus metas.

Piensa en la rutina de los niños de la escuela: el recreo empieza y termina a la misma hora todos los días, es más está señalizada con el toque de una campana.
Si le dejáramos la decisión a los niños de empezar el recreo o terminarlo de forma espontánea o improvisada, sería un recreo eterno y las clases no existirían ¿cierto?
El poder de las rutinas es que nos ayudan a no pensar en qué sigue, sino simplemente continuar a lo que ya estaba planeado, lo cual recorta muchas decisiones diminutas en tu rutina que pudieran afectar las decisiones importantes.
Las rutinas no necesitan de tu fuerza de voluntad y te ayudan a ahorrar energía mental.
Para crear tu rutina, solo piensa en tu meta o en lo que quieres lograr a largo plazo y diseña un ritual que te haga más fácil ser constante.
Tip: Usa un hábito en tu rutina que funcione como señal para empezar tu ritual, algo así como “la campana del recreo”.
Por ejemplo:

A pesar de que tengas tu ritual, las tentaciones seguirán apareciendo en tu rutina diaria y te impedirán lograr lo que te propones.
Por eso, la pregunta aquí es ¿prefieres utilizar tu energía mental para resistirte o prefieres usar esa valiosa energía para tomar acción con lo que te has propuesto?
¡Exacto! ¡No tienes que hacerte la vida más complicada!
Trata de que tu ambiente tenga lo necesario para decidir correctamente y al revés: que no este a la vista aquello que te hace decidir incorrectamente.
Usando los ejemplos de arriba, aquí hay algunas formas para que tu ritual sea más obvio que nunca:
Este artículo te dice más al respecto.


El momento crucial de la mayoría es el estrés.
Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo libera hormonas que nos hacen enfocarnos en los posibles peligros, lo cual acorta tu visión y razonamiento para tomar otras decisiones más relevantes. Por eso las decisiones que tomamos bajo estrés, no son las más acertadas.
Pero también pueden existir otros momentos cruciales que debilitan nuestra fuerza de voluntad, por ejemplo: un estado de ánimo (enojo o cansancio), la compañía de una persona, un momento del día (en la noche), etc.
Cuando identificas tu momento crucial, puedes estar preparado para no caer.
Estas preguntas pueden ayudarte a identificarlos:
Una vez que los tengas identificados, crea un plan: ¿qué harás cuando aparezca ese momento crucial?
Por ejemplo:
Esta estrategia esta completa en el artículo de aquí.


Es como el punto anterior, pero a la inversa.
Queremos encontrar esa ventana en tu rutina en la que tu fuerza de voluntad está a tope, para entonces darle prioridad a las decisiones importantes que te ayuden a lograr tus metas, justo en ese momento.
Es una forma de pensar que nuestra fuerza de voluntad es un recurso limitado, por eso, queremos aprovechar cuando la tenemos.
Pregúntate:
Por ejemplo:

Lo sé, es mi propio cliché pero, los hábitos son la mejor estrategia a largo plazo para no depender de tu fuerza de voluntad todo el tiempo.
Piénsalo:
Cuando tienes mejores hábitos ya no tienes que esforzarte por decidir correctamente todo el tiempo, estás automatizando tus decisiones.
Yo quiero ayudarte a construir hábitos fuertes y saludables en tu vida.
Tengo para ti una serie de 3 videos totalmente GRATIS que te enseñan todo esto:
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Empieza HOY mismo a construir hábitos permanentes. solo de esta forma podrás ahorrar más energía mental y aumentar tu fuerza de voluntad.
Ayuda a más personas a no depender de la fuerza de voluntad ¡comparte!
http://www.vanityfair.com/news/2012/10/michael-lewis-profile-barack-obama
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0149763402000210
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352154614000278
Ego depletion: Is the active self a limited resource? http://psycnet.apa.org/journals/psp/74/5/1252/
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0147770
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0109950
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Nutricionista y emprendedora, llevo más de una década enseñando cómo mejorar hábitos, alimentación y estilo de vida con estrategias prácticas y basadas en evidencia.
