
¿Alguna vez te odiaste a ti mismo por no lograr ir al gimnasio? ¿cuántas veces te criticaste por procrastinar? ¿te auto castigaste por comerte ese pedazo de pastel? ¿por no despertarte a tiempo? ¿por seguir comprando cigarros?...
Muchas veces adoptamos ciertas estrategias inconscientes para auto flagelarnos mentalmente por no lograr cumplir nuestras metas. Entonces, cada vez que no hacemos algo que deberíamos hacer o hacer algo que no deberíamos hacer, nos sentimos sumamente culpables.
El problema es que esta sensación de fracaso puede expandirse a otras áreas de tu vida, afectando gravemente tu autoestima. El castigo es un enemigo inconsciente que te impide vivir mejor, pero, también existen algunos otros. En este artículo una invitada nos cuenta cuales son y cómo hacer las paces contigo mismo para empezar a mejorar tus hábitos.
"Tú, tú mismo, tanto como cualquiera en el universo entero, mereces tu amor y afecto". -Buda
Llega el lunes, te has propuesto comer mejor, dejar de fumar, dedicar un ratito a meditar o incluso sacar 20 minutos para leer ese libro que está cogiendo polvo encima de la mesa.
Quizá también quieres estrenar de una vez ese conjunto de ropa de lycra fosforita que te compraste hace 2 meses para salir a correr.
Pero este lunes, como todos los demás, se convierte en otro lunes frustrante donde no consigues nada de lo que te has propuesto.
“¿Por qué narices me costará tanto cambiar de hábitos?”.
“Si es que soy una inútil que no tiene fuerza de voluntad”.
“Mejor no se lo cuento a mi novia porque va a pensar que soy un fracasado”.
“Pero es que tiene razón, ¡soy un fracaso total!”
Y así te vas contando a ti mismo un montón de lindezas que para nada ayudan a aumentar la motivación que necesitas para conseguirlo la próxima vez.
Bueno…lo dejamos para el lunes siguiente a ver qué pasa…
Pero hay un problema fundamental y muy importante que no estás teniendo en cuenta a la hora de conseguir cambiar de hábitos. Empecemos por el principio.

Juraría que eres una persona perfeccionista aunque tú creas que no.
La persona perfeccionista no es aquella que lo hace todo perfecto, sino aquella que quiere hacerlo todo perfecto.
Ahora dime, ¿lo eres?
Ya nos vamos entendiendo. Sueles ver las cosas en blanco y negro, para ti no hay grises. Consideras el gris un color mediocre y para hacer las cosas regular prefieres no hacerlas.
Te entiendo perfectamente porque yo era igual, y este perfeccionismo pasa grandes facturas. Las personas perfeccionistas suelen cumplir ciertas características que, a priori, pudieran parecer una ventaja pero que has empezado a comprobar en tu propia vida que no lo son tanto.
Así era yo y puedo asegurarte que es agotador.
Cuando quieres cambiar de hábitos y eres de esta manera, el único camino es conseguirlo a la primera o desistir. De hecho, si piensas que no lo vas a conseguir directamente pasas de intentarlo. Mejor no hacerlo que soportar el fracaso, ¿verdad?
Cómo te entiendo…

Y aquí va tu segundo enemigo.
¿Qué te ocurre normalmente cuando quieres cambiar de hábitos y no lo consigues?...
¡Te desesperas!
Es frustrante, lunes tras lunes, semana tras semana, cada 1 de enero, cómo asistes impotentemente al nuevo fracaso en tus propósitos.
No sólo te invade el sentimiento de culpa antes mencionado sino que también:
Entras en un bucle horrible del que no puedes salir. Pareciera que hubieses matado a alguien.
“¡Ya no lo intento más”!
Te resignas, aunque sólo sea hasta el lunes siguiente, a seguir teniendo sobrepeso, a seguir teniendo dolores de espalda por no hacer ejercicio, a seguir durmiendo mal por ver televisión hasta tardísimo, etc.
¿¡Qué más puedes hacer!? Si ya lo has intentado todo ¿cierto?

Otro de tus enemigos si estás intentado cambiar de hábitos es el sentimiento de culpabilidad.
Cuando las cosas no te salen como querías, ¡Dios!, parece que se acaba el mundo.
El sentimiento de culpa te hace creer que eres la persona más baja y más mediocre de todo el universo. Y eso no ayuda. No se lo dices a nadie porque no quieres parecer débil, pero te sientes inmensamente culpable por todo esos hábitos que tratas de cambiar y que no consigues llevar a buen puerto.
¡Así no, eh!
Como te decía al principio, te entiendo perfectamente porque esa persona que estaba describiendo podría ser yo hace unos años.
Pero los años pasan y lo mejor que puedes hacer por el camino es aprender.
Así que intentando aprender cada día descubrí qué era aquello que siempre hacía cuando no conseguía cambiar mis hábitos, y que me alejaba cada vez más de conseguir mis objetivos: ¡el auto castigo!

El auto castigo es la herramienta más poderosa para seguir minando tu autoestima, y teniendo una autoestima baja es mucho más difícil conseguir cambiar de hábitos.
Es un vicio al que recurrimos cuando nos topamos con la culpa.
¿Por qué nos auto castigamos?
Se ha escrito mucho sobre el castigo y el auto castigo.
Este estudio trata el tema desde el punto de vista psicoanalítico, y la parte donde interviene Freud me parece bastante interesante. 1
Desde que naciste te inculcaron que el castigo era una forma de limpiar la culpa, así que cuando te sientes culpable, te infliges ciertas formas de castigo para aliviar el malestar que te produce la sensación de haber hecho algo mal. 2
Si se trata de cambiar de hábitos, ¿a quién conoces que sea capaz de hacerlo sin problema?
¿Cuántas personas conoces que quieran cambiar de hábitos y lo hagan sin más, sin esfuerzo alguno?
Yo sinceramente a muy pocas. ¡Menos mal que tenemos el blog de Tania para solucionarlo!
Tú ya te has dado cuenta de que cuando te propones cambiar cualquier hábito y no lo consigues, el malestar que sientes llega a ser insoportable.
En algunos momentos consigues acallarlo, que no evitarlo, poniéndote todo tipo de excusas. Sin embargo, la culpa sigue ahí y el auto castigo aparece de mil maneras
Pero déjame preguntarte algo:
¿Castigarías a tu mejor amiga porque no bajo de peso? ¿castigarías a tu pareja porque ha vuelto a fracasar en su intento por dejar de fumar? ¿castigas a tu madre porque no hay narices a que salga a caminar de vez en cuando?
¿No verdad?... entonces, ¿por qué a ti mismo sí que te castigas?
Imagínate que cada vez que alguien cercano no consiguiese cambiar sus hábitos viniese la policía y le detuviese…
Pues puede que eso fuese más llevadero de soportar que lo que tú haces contigo mentalmente a través de tus propios castigos.
Piensa en esto: sería mucho más sano poner el foco en las medidas preventivas que estar toda la vida sufriendo con tus propios castigos mentales, lo cual además afecta tu autoestima.

Conozco muy pocas personas con una autoestima sana. Quizá, más bien tendría que decir que el que más y el que menos se ve frenado por su falta de autoestima en algún momento de su vida.
Es normal, y mucho más frecuente de lo que nos gusta reconocer, tener algún problemilla con nuestro amor propio.
Es un círculo vicioso una baja autoestima hace que aparezcan estos enemigos mentales y estos afectan de vuelta a tu autoestima 3
Y cuanto más problemas de autoestima tengas, mayores castigos te proporcionarás y mayor será la dificultad para que consigas cambiar de hábitos.
Será muy complicado que consigas cambiar de hábitos que te permitan tener una vida mejor y sentirte bien contigo mismo.
Te voy a poner un ejemplo real de hasta qué punto puedes llegar a castigarte en algunos momentos debido a la falta de autoestima:
Hace muchos años, mi pareja de entonces tuvo un accidente de coche. Él era el que conducía, y aunque a nadie le pasó nada, se sentía terriblemente culpable por lo ocurrido.
Pasado el susto y cuando ya había vuelto todo a la normalidad, pasó mucho tiempo hasta que volvió a recuperar su alegría.
Se castigó a sí mismo no permitiéndose estar alegre en ningún momento, durante meses. Cuando estábamos juntos y se sorprendía riendo o actuando normal, decía: “no, no me puedo reír, tengo que pagar por lo que he hecho”.
¿Te parece normal? ¿Crees que se soluciona algo de esa manera?
Si mi novio hubiese tenido una autoestima sana, en lugar de auto castigarse habría podido ver las cosas de otra manera y esforzarse para que aquello no le volviese a pasar.

Si tu meta para cambiar de hábitos es ser una persona más saludable, el proceso para lograrlo no tiene porque ser enfermizo, no tiene porque ser doloroso.
De nada te va a servir intentar una y otra vez cambiar de hábitos si cuando no lo consigues a la primera te echas encima toda la mierda que encuentras.
El auto castigo, la culpa, el perfeccionismo y la desesperación no te lleva a ninguna parte.
Para cambiar de hábitos de forma saludable te recomiendo lo siguiente:

¿Qué te hace pensar que puedes ser perfecto? ¿A quién conoces que lo haya conseguido?
Que sí, que está muy bien intentarlo, pero por tu bien, no para hundirte cada vez más por no llegar ni a la mitad del camino. Por cierto, un camino demasiado exagerado a veces, ¿no te parece?
Nadie es perfecto, tú tampoco, y nunca lo vas a conseguir.
Va, respira, ¿eso no te deja más tranquilo? ¿No te sientes menos presionado?
Eso sí, puedes hacer muchas cosas para sentirte mejor cada día.
Una de las primeras cosas que puedes hacer es cambiar la palabra culpa por responsabilidad, y error por lección. Empieza por ahí.
Unos simples retoques en las cosas que te dices pueden suponer cambios sustanciales en tu predisposición a seguir intentando cambiar de hábitos. Asume que habrá veces que lo consigas a la primera y otras veces que no, ¡y no pasa nada!
Castigarte no minimizará el “error”, el supuesto error que has cometido seguirá estando ahí y si encima te castigas te martirizará doblemente.
Trabaja con ilusión por lo que quieres porque cada vez que lo intentes estarás más cerca de conseguirlo. ¡Y esa sí es tu responsabilidad!

Cambiar de hábitos no es fácil, si fuese tan fácil Tania no dedicaría todo su trabajo a este aspecto fundamental de tu bienestar.
Lo mejor que puedes hacer para no sentirte tan presionado por tus propios objetivos es ponerte objetivos realistas.
Si el 1 de enero pretendes:
¡Estás jodido!
Paso por paso es mucho más fácil. Ponte los objetivos de uno en uno porque si no te agobiarás y no conseguirás ninguno de los 837 objetivos que te has propuesto.
Y de ese primer objetivo del que te propusiste, empieza con una acción muy pequeñita y fácil de lograr, fíjate: una acción muy pequeña será fácil de hacer al pie de la letra que no fallarás (y no sentirás culpa nunca más)
Ya sé lo que estás pensando: "pero, ¿cómo una acción tan fácil me va a dar los resultados que quiero"
Ser constante te ayudará a pulir tu autoestima y te permitirá lograr metas más grandes al poco tiempo. Además un hábito saludable de inicio tiene el poder de desencadenar una reacción saludable en muchas áreas de tu vida (que incluso no tenías contempladas).
¿Sorprendido?... Esta serie de videos te dicen cómo y por qué.

Si pretendes cambiar de hábitos cuando te tienes el mismo aprecio que le tienes al vecino de tu abuela, mal vamos.
Para que tu fuerza de voluntad sea potente, para tener le perseverancia necesaria para conseguir lo que quieres, y para tener la capacidad de no auto castigarte cuando las cosas no te salgan como querías, es fundamental que trabajes tu autoestima.
Ámate por encima de todas las cosas y tus malos hábitos irán desapareciendo porque querrás lo mejor para ti en todo momento.
Si estás leyendo hasta aquí, espero que hayas comprendido que castigarte no te permite crecer.
Todo el mundo tiene algún hábito que le gustaría cambiar pero cada cual tiene su camino y ahí es donde están los aprendizajes.
Si en lugar de leer este blog y auto flagelarte porque no consigues ni la mitad de las cosas que te propone Tania, te dieses cuenta de que se trata de ir dando pequeños pasitos hasta conseguir grandes logros, te sería mucho más fácil cambiar de hábitos sin sufrir en el intento.
Da lo mejor de ti en cada momento, teniendo en cuenta que no siempre te saldrá todo como quieres.
Procura hacerlo lo mejor posible, y cuando no pueda ser así ¡no te maltrates! Coge fuerzas e impulso para que la próxima vez que lo intentes te acerques un poquito más a tu objetivo.
Y ahora me gustaría hacerte un regalo aquí por si te has decidido ya a empezar a trabajar tu autoestima. ¡Espero que lo disfrutes muchísimo!
Las dos Tanias te agradeceríamos de corazón que nos contases tus impresiones en los comentarios: ¿Eres de los que se auto castigan cuando las cosas no le salen como quiere? ¿qué hábitos se han converitido en esa piedrita en el zapato?
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Sobre Tania Sanz:
Nutricionista y emprendedora, llevo más de una década enseñando cómo mejorar hábitos, alimentación y estilo de vida con estrategias prácticas y basadas en evidencia.
