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6 gestos de amabilidad con uno mismo (para aprender a ser más autocompasivos)

de | Recibe mis actualizaciones GRATIS aquí

Hay un pasaje en el libro de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen que dice: “En vano he luchado. No lo haré. Mis sentimientos no serán reprimidos. Debes permitirme decirte cuanto te admiro y te amo”. Y creo que es una frase que deberíamos aplicar no sólo al amor romántico, sino también a nuestro amor propio.

Quienes son más autocompasivos también son menos propensos a estar ansiosos y deprimidos, lo que a su vez conduce a una mayor satisfacción con la vida. Y es que si lo piensas, nos solemos tratar con muy poca amabilidad, y esto solo repercute en una baja autoestima e inteligencia emocional.

Todo el mundo habla de aumentar la autoestima, pero, tener autocompasión es mucho más importante para nuestro bienestar emocional y, aquí te explico cómo lograr ser más amable contigo mismo.

“Nuestros éxitos y fracasos van y vienen, no nos definen ni determinan nuestro valor”― Kristin Neff

Escribí este artículo porque personalmente me cuesta ser compasiva conmigo.

Debo confesar que en ocasiones, mantengo una exigencia personal irrealista, tengo expectativas muy altas respecto a lo que hago, y me cuesta mucho perdonarme a mí misma cuando fallo.

Por supuesto que esta personalidad me ha ayudado a lograr metas, a ser constante y a conseguir lo que quiero.

El gran problema es que casi siempre es todo a costa de mi bienestar físico y salud mental.

Pero todo esto no lo tenía tan claro antes, puesto que en el nombre de la productividad, llevaba mucho tiempo siendo muy dura conmigo, exigente e incluso cruel.

Noche tras noche en las que trabajaba hasta muy tarde (a pesar de estar realmente exhausta) porque sentía que mi productividad era una medida de mi valor personal;

Meses y meses en los que hacía ejercicio (a pesar de tener un día muy intenso) porque de lo contrario, en mi mente yo me convertía en una fracasada; en los que me comprometía a muchas actividades (para no quedar mal con los demás) y por más que corriera era imposible seguirle el paso al tiempo.

Cada fallo en mi día (por muy mínimo que fuera) me generaba culpa e insatisfacción.

Primero, ignore ese dolor de rodilla, pero después comenzaron las migrañas intensas, la caída del cabello, el mal humor, los problemas del sueño, los resfriados recurrentes…

Hasta que un día tuve que ir a urgencias por un intenso dolor de estómago, los médicos suponen que es producto del estrés.

Y ¡cómo no! mi cuerpo estaba tratando de decirme: “tienes que parar este ritmo ¡ya!” 

Es curioso, pero a veces nos cuesta mucho más ser compasivos con nosotros mismos.

De esto va esencialmente este artículo…

Estoy convencida de que tenemos dos voces internas que conviven en nuestro interior: una es dura y exigente que juzga, genera culpa y ansiedad; y otra voz suave y empática, que nos brinda calidez, calma y alivio.

Y la voz que más dirige tu vida, es aquella a la que le prestas más atención.

Quizás te has encontrado en alguna de estás situaciones:

  • Ser tirano contigo cuando no cumples con tus expectativas personales (o ajenas)
  • Permitirte hacer algo fuera de la rutina que disfrutas y luego, castigarte por hacerlo
  • Intentar pensar en ti y después, tener mucho remordimiento y culparte severamente
  • Cometer un error y no ser capaz de aceptarlo o perdonarte y en su lugar, castigarte de alguna forma
  • Juzgar con dureza tus defectos, sentir que no eres suficiente y, decepcionarte contigo mismo con frecuencia
  • Sentirte aislado en un momento difícil y exagerar tus fracasos

¿Te pasa algo parecido?…

Si un amigo te dijera a la cara todo lo que sueles decirte, por supuesto que ya no sería tu amigo ¿estás de acuerdo?

Por eso, me parece tan importante tener el hábito de tratarnos a nosotros mismos con más respeto y amabilidad ¡con más amor!

Anular este diálogo interno negativo y escuchar más a esa voz amable, compasiva y perdonadora es uno de los pasos más transformadores que podemos tomar para mejorar nuestro bienestar mental y emocional.

¿Qué significa ser más compasivo con uno mismo?

Yo pensaba que ser más amable conmigo significaba que iba a holgazanear más, que iba a descuidar mis metas personales, y que mis errores pasarían desapercibidos.

Pero después de investigar el tema, me di cuenta de que esto es completamente falso.

Ser más compasivo con uno mismo significa tener un diálogo interno más positivo y alineado con tu bienestar emocional, tanto en las buenas situaciones como en las malas.

Por ejemplo, en lugar de juzgar y recriminar: “¡Soy un fracaso y todo lo hago mal!” nuestra voz interior es de apoyo, empatía y entendimiento: “El examen no fue como esperaba, pero la próxima vez pondré más empeño para estudiar con tiempo”

Según las investigaciones en el tema, cuando nos enfrentamos ante una dificultad en nuestra vida, pueden aparecer 3 reacciones habituales ante esta amenaza: luchar (castigarte, autocrítica, juzgar, culpa); huir (abandonarte, reprimirte, aislarte); o congelarte (quedarse estancado en el “¿por qué a mí?”) 1 2 

Cuando tienes autocompasión, encuentras una nueva forma de tratar con las dificultades, errores y defectos, una perspectiva más fresca y saludable para lidiar con todo eso.

Es buscar el consuelo propio ante una dificultad o dolor emocional.

Es normalizar los errores y fracasos como parte normal de ser humanos (porque aunque no lo creas no eres el único en el mundo en esta situación)

Es motivarse con ánimo en vez de criticarte, juzgarte y compararte todo el tiempo.

Es aceptarte, en vez de castigarte o culparte todo el tiempo por tus errores.

Es un camino para construir una autoestima más fuerte, que provenga desde tu interior y, no dependa de factores externos, como de tener éxito o no, del ego o del hábito de comprarte con otras personas.

Según nuevas investigaciones, ya no se trata solo de tener autoestima o no tenerla, sino que es mucho más importante la fuente desde donde proviene tu autoestima. 3

La autocompasión desencadena en una autoestima más resiliente y sostenible con el paso de los años, en una mayor satisfacción con la vida, inteligencia emocional, y conexión con el entorno. 4

La autocompasión también se asocia con menos depresión, ansiedad, miedo al fracaso y perfeccionismo.

Uff…

Y con todos estos beneficios, seguro que quieres aprender a lograr ser más amable contigo mismo.

¿Cómo lograr ser más compasivo con uno mismo?

Kristin Neff una de las grandes investigadoras en el tema, señala que la autocompasión está integrada por 3 partes:

  1. Ser amable con uno mismo, es decir, tratarse a uno mismo como a tu mejor amigo, con más respeto y empatía.
  2. Aceptarse como un humano, tus problemas y dificultades son parte normal de una vida humana imperfecta. Generalmente cuando tenemos un fracaso, sentimos que es algo anormal, que somos los únicos que fallamos, lo que nos hace sentirnos aislados de nuestro entorno.
  3. Ser más consciente de nuestro diálogo interno, aprender a detectar y corregir a tiempo nuestra línea de pensamientos para que estén más alineados con nuestro bienestar emocional.

Para lograr integrar todo esto en tu vida, es importante crear nuevos hábitos que mejoren la relación contigo mismo.

Y sobre todo que entiendas el concepto de autocompasión como un instinto natural que ya tienes en ti, como un acto de bondad y benevolencia.

Piensa en esa sensación que tienes al ver a un familiar llorando, o un amigo que está ante una gran dificultad, no hay nada estratégico en tu forma de ser ante estas situaciones, sino que actúas con el corazón y, con todo el amor para aliviar o ayudar de alguna forma a esta persona.

Y lo mismo debe de ocurrir cuando pones en práctica la autocompasión. Poco a poco será tu reacción más obvia y natural, cuando te enfrentes ante situaciones difíciles o problemas en tu vida.

Yo te propongo que pongas en práctica estos pequeños gestos de amabilidad, para despertar esa gran autocompasión que ya vive dentro de ti.

6 Pequeños gestos de amabilidad con uno mismo

1.- Ante cualquier disconfort emocional, responde a la pregunta ¿qué necesito realmente en este momento?

Enojo, culpa, tristeza, decepción, remordimiento, son algunas de las emociones que nos generan disconfort emocional. 

No es necesario intentar reprimir este tipo de emociones o evitar sentirlas, sino que lo mejor es acompañarte durante el tiempo que estén presentes.

Estas emociones son generalmente como una ola del mar: tú puedes ver que se acerca una, después poco a poco toma fuerza, aparece la parte cumbre de la ola, hasta desaparecer y retroceder hacia el mar.

Así que mientras experimentas una ola emocional, solo pregúntate: ¿qué necesito ahora? 

Trata de observar estas emociones y descubrir cómo hacerte sentir mejor pero, de forma saludable. Tal vez puede ayudarte estar a solas unos minutos, salir a tomar aire fresco, tomar una ducha caliente, llorar o respirar.

Esto funciona porque no estás ignorando lo que sientes, tampoco te estás culpando o castigando por sentirte de esta forma, sino que estás ahí contigo justo cuando más te necesitas.

2.- Escribe una carta para ti mismo

Esta es otra alternativa que, a mí en lo personal me ha ayudado bastante.

Pensarás que es más útil llamarle a un amigo o familiar, y claro que eso es bueno. Pero por otro lado, también representa que tenemos que exponernos, abrir nuestro cofre de emociones, y eso requiere de cierto coraje porque nos hace sentir vulnerables.

Además, la otra persona puede no ser tan receptiva en ese momento, sea menos objetiva para dar consejos, te juzgue o te critique.

Por eso, en los momentos en los que te cuesta demasiado ser compasivo contigo, escribe una carta para ti. 

No importa la sintaxis, no importa la ortografía, lo que importa es que te digas todo lo que tengas que decirte y seas consciente de la forma en la que te hablas. 

Ya verás que sobre el papel, es mucho más fácil ser compasivo, tratarte con respeto y hablarte con más cariño.

3.- Empieza a meditar para aprender a escuchar tu diálogo interno

Uno de los retos más grandes cuando se quiere ser más compasivo con uno mismo, es darte cuenta a tiempo cuando no lo eres.

A veces, estamos tan acostumbrados a ese diálogo interno negativo que simplemente lo normalizamos y lo aceptamos como parte de nuestra personalidad.

Pero esto no tiene porqué ser así, tú mereces ser tratado con amor (incluso por ti mismo).

Meditar, además de ser un hábito muy valioso con grandes beneficios, te ayuda a pensar tus pensamientos, en este caso, ser más consciente de la forma en la que te hablas. 

Esto te da la oportunidad de corregir la línea de pensamiento y comenzar un diálogo interno que esté alineado con tu bienestar emocional.

En pocas palabras: te das cuenta de cuándo es el momento para hablarte con cariño.

4.- Si no logras ser compasivo contigo mismo, entonces se compasivo en ese momento

Si logras este pequeño avance, lograste más que suficiente. 

5.- El amor propio es una razón válida y suficiente para renunciar a eso que te perjudica

En ocasiones, hacemos cosas que nos dañan de alguna forma porque tenemos la motivación incorrecta para hacerlo.

Por ejemplo: hacer ejercicio porque cené pasta con queso ayer, mantener una relación tóxica por miedo a estar solo, comer sin parar por culpa, fumar o beber alcohol para aliviar las preocupaciones, etc. 

Si esto te pasa a ti, no tienes que sentir culpa, avergonzarte o castigarte por hacerlo.

Lo importante es reconocer que este tipo de comportamientos no son buenos para ti, y darte la oportunidad de cambiar la estrategia ante una dificultad emocional, en vez de recurrir a ese tipo de estrategias dañinas.

Recuerda que los hábitos no saludables, tienen un pequeño beneficio a muy corto plazo, pero a mediano y largo plazo perjudican de alguna forma.

6.- Adoptar un nuevo hábito saludable

Cuidar tu salud física y mental, es un gran gesto de amabilidad contigo y una gran motivación.

Tener hábitos saludables como hacer ejercicio, nutrir tu cuerpo con alimentos sanos o darle prioridad a tu descanso, no solo tiene el objetivo de prevenir enfermedades o verte bien, sino que también es una forma de festejar y honrar tu vida. 

Así que hoy es un buen día para adoptar nuevos hábitos saludables o retomarlos.

Empieza con un hábito saludable que se convierta en una forma de mimarte, de darte cariño o como dicen en México de apapacharte.

Si quieres profundizar en el tema…

Es importante pedir ayuda si este diálogo interno está afectando tu vida, acude con un psicólogo que pueda asesorarte personalmente.

También te recomiendo este libro para aprender más sobre este importante tema, que desafortunadamente no siempre enseñan tus papas y tampoco lo enseñan en la escuela.

Te lo dejo aquí:

Sé amable contigo mismo: El arte de la compasión hacia uno mismo

Sé amable contigo mismo: El arte de la compasión hacia uno mismoKristin Neff

¡Lo quiero!

Si estás leyendo este párrafo ¡en hora buena!, porque quiere decir que a pesar de ser un artículo un poco cursi, trajo a la luz grandes verdades sobre ti, y sobre todo te inspiro a ser más amable y compasivo contigo mismo.

Este artículo fue revisado por una psicóloga experta en emociones.

Olatz Barbarias

Estoy especializada en malas relaciones con la comida y con el cuerpo, autoestima e imagen corporal, dependencia emocional, apego, trauma, y alteraciones emocionales.

Ahora que ya sabes cómo quererte más a ti mismo (o a ti misma) me encantaría leerte en los comentarios: ¿te identificaste en alguna parte? ¿Qué haces tú para ser más amable contigo mismo?… te leo.

Ayuda a que más personas logren ser más autocompasivas ¡comparte!

  1. https://self-compassion.org/wp-content/uploads/publications/SCtheoryarticle.pdf
  2. https://self-compassion.org/wp-content/uploads/publications/LearyChap.pdf
  3. https://self-compassion.org/wp-content/uploads/2015/12/SC.SE_.Well-being.pdf
  4. https://psycnet.apa.org/record/2011-01224-001
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1 Comentarios:

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  1. Gustavo Damián Rodríguez

    Hola, saludos desde México, como siempre un gran texto.
    Yo creo que en los últimos años he aprendido a ser amable conmigo, al declararme completamente humano y falible, al dejar de buscar llenar las expectativas que las personas me habían impuesto y que veía como obligación cumplirlas. Entendiendo que no siempre fue con malas intenciones de su parte pero que si afectaban mi ritmo y mi descanso.

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