
Probablemente todos hemos huido de ese incomodo momento frente a un cambio. Nos paralizamos antes de tomar acción. Y todo se queda siempre en eso: en querer. Posponemos el cambio simplemente porque es más fácil y no tenemos repercusiones inmediatas.
Pensamos que simplemente no hemos encontrado ese botón de encendido, para empezar a actuar y salir de la famosa zona de confort. Seguramente tu ya estas decidido a cambiar y necesitas ese pequeño empujón que ponga en marcha motores.
El agua fría tiene un gran poder en nuestra mente. Existe una terapia con la que lograras un cambio de mente visible en menos de un mes. ¿Quieres saber de qué se trata?
"El éxito llega cuando tus sueños son más grandes que tus excusas"
Posponer el cambio se ha vuelto parte de nuestra rutina. Estos son los panoramas más comunes en el día a día:
Todas estas situaciones tienen en común esto:
El pero en la oración, seguido por una excusa, para permanecer “sin remordimientos” en tu zona de confort
¿No crees que sea cierto?
Todos nosotros hemos dado alguna excusa para hacer creer a nuestro cerebro que todo está en orden y que posponer el cambio es la solución adecuada para ese momento.
¿Por qué? Simplemente porque cualquier cambio es incomodo. Tomar acción para lograr cualquier cosa, genera esfuerzo y nos obliga a salir de nuestra"zona de confort". La única solución es un cambio de mente.
¿Te acuerdas de esta imagen? Si no, te recomiendo que leas este artículo sobre las excusas que inventamos.

Es necesario que cambies tu enfoque para tomar acción. ¿Qué quiero decir con esto?
En lugar de ver si hay una manera de hacer algo, tú decides que vas a hacerlo de la forma que sea. No porque alguien dijo que puedes, no porque sabes que puedes, sino simplemente porque decidiste hacerlo.
Imagínate que estas a punto de tomar una ducha. Te encuentras frente a las llaves de agua y tienes que elegir entre abrir la llave de agua caliente hacia una dirección o abrir la llave de agua fría hacia la dirección contraria. Es tu decisión.
Habitualmente abres la llave de agua caliente, porque es más cómodo, no te genera esfuerzo y además es algo que haces normalmente. Pero, ¿Qué pasaría si tuvieras que tomar una ducha con agua fría?
Seguramente, justo en ese instante todas las excusas salen a flote: “Hace frío”, “Me voy a enfermar”, “Esto no es para mí”, “La ducha es para relajarte”, etc., etc.
¿Te suena familiar?
Supongamos que decides no escuchar esas excusas y girar la llave en la dirección no acostumbrada para recibir una ducha fría. En ese momento superaste todos los pretextos que te impedían hacerlo y te enfrentas a una incomodidad helada.
Esta simple acción de dar vuelta a la llave en la dirección no acostumbrada, te hace ver que un poco de incomodidad no es tan malo como parece serlo.
Seguramente, estás pensando ¿Hay que estar loco para hacer esto? Tal vez un poco… pero funciona. Déjame contarte que yo ya lo intente y sigo tan viva que puedo escribir esto. Ni rastro de resfriado, y lo mejor es que identifique todas las excusas y las enfrente.
La terapia de la ducha de agua fría, aunque suene raro, si es una terapia en realidad. Consiste en tomar duchas frías a primera hora de la mañana.
¡¿Qué?!
Si, tan pronto como te levantes. Y no solo una vez, sino 30 días seguidos tienes que ducharte con agua fría-fría nivel pingüino.

Si sigues leyendo hasta este punto, puedes considerarte todo un valiente.
Tu primer día será seguramente parecido al mío: Recuerdo que mi corazón latía con fuerza, en verdad sentía miedo y nervios, todo revuelto. Pero luego de pensarlo un poco dije: ¿miedo a que? ¿Al agua?
Y entonces, abrí el agua fría e hice lo que es debido: gritar con fuerza (es posible que tengas que advertir a los compañeros de cuarto que estás pensando en hacer esto, para que sepan que estás bien).
No quiero desanimarte pero, el segundo día fue aún peor, por una simple razón: porque ya sabía a lo que me enfrentaba. Como nos pasa constantemente frente al cambio, sabemos que es incómodo y además tenemos la opción de renunciar al alcance de la mano.
Y es cierto, como en cualquier meta que te propones, siempre tienes la opción de dar marcha atrás. Superar una ducha de agua fría, te hace ver que tú tienes el poder de continuar. Lo que te hace aprender grandes lecciones para tu día a día.
Después de una semana de lograrlo y conforme pasan los días, el agua sigue siendo tan fría como siempre, pero la buena noticia es que tú incomodidad disminuye. Ya no vas a conseguir,nada más frío que eso que ya sentiste antes, porque tu cuerpo hace una cosa impresionante: Se empieza a adaptar.
Y lo mismo pasa, con cualquier cambio que incorporas en tu vida. Al principio parece incómodo pero después de un tiempo logras adaptarte.
Si te atreves, verás que no es tan malo y que incluso empiezas a disfrutarlo, porque una ducha de agua fría, en verdad tiene beneficios a nivel mental y para la salud de cuerpo.
Existen muchas razones, las cuales podrás darte cuenta personalmente. Yo te enumero algunas aquí:

Tomar una ducha fría en la mañana, y la sensación de agua fría sobre nuestro cuerpo parece más horroroso que benéfico. Pero, te equivocas, a continuación te enumero algunos de los beneficios del agua fría, solo para convencerte un poco más:
Y aunque son beneficios maravillosos, el verdadero impacto es a nivel mental.
Es muy simple. De hecho, no puedo pensar en ninguna otra actividad que sea tan simple (+ gratis), y con tantos beneficios en tu vida.
Para empezar tú terapia y lograr un cambio de mente, solo tienes que seguir estos 4 pasos de aquí:

Recuerda que los hábitos pueden ser cambiados, cuando nos decidimos a hacerlo y superamos nuestras excusas y miedos.
Y tú ¿te atreves a ducharte con agua fría?
Cuando lo hagas, por favor cuéntame como te fue y que resultados obtuviste.
240,000+
suscriptores de correo
500,000+
entrevistas descargadas
10 milliones
lectores mundiales
12 años
fuente de confianza
Habitualmente:
Sobre Tania Sanz:
Nutricionista y emprendedora, llevo más de una década enseñando cómo mejorar hábitos, alimentación y estilo de vida con estrategias prácticas y basadas en evidencia.
